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MiFi, ¿un peligro público?

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Autor:  Luis Cucala

Y si alguien duda de que MiFi puede ser un peligro público, que se lo pregunten a Steve Jobs

Durante la presentación de uno de sus productos, la demostración no le funcionó porque falló la conectividad Wi-Fi del Iphone, al parecer porque había más de 400 terminales móviles en la sala funcionando en modo MiFi.

Esto de MiFi arrancó como un producto de Novatel, rápidamente copiado por otros suministradores; se trata de un dispositivo que se conecta a la red 3G para tener conectividad a Internet (o a donde haga falta) y que radia localmente una señal Wi-Fi para que otros dispositivos (como por ejemplo un móvil con Wi-Fi) puedan tener acceso a Internet a través del MiFi. Es un producto que ofrecen muchos operadores, entre ellos Telefónica.

Hasta aquí bien. El peligro viene de que los terminales móviles con sistemas operativos IOS (Apple) y Android ya incorporan la funcionalidad MiFi. La configuración del terminal es muy sencilla; en el menú de ajustes de Wi-Fi se selecciona la opción de funcionamiento como punto de acceso, y este comienza a radiar una Wi-Fi, que en Android se llama por defecto AndoidAP. A partir de ese momento, cualquier otro dispositivo con Wi-Fi puede acceder a Internet a través del terminal móvil que radia el AndroidAP.

Las ventajas para los usuarios son evidentes, pues por ejemplo el MiFi activado desde un smartphone permite navegar en cualquier lugar con un portátil, aunque este último no tenga incorporada una interfaz 3G.

Pero los peligros también son muchos; la saturación de puntos de acceso Wi-Fi radiando simultáneamente pueden dejar totalmente inoperativa la banda radio (como le ha pasado a Steve Jobs) lo que es perjudicial para los usuarios, y también puede degradar soluciones de descarga del tráfico 3G mediante Wi-Fi (el llamado Wi-Fi Offloading). También puede suceder que varios usuarios decidan compartir el MiFi de un terminal, de modo que uno solo paga al operador. Y MiFi podría no ser la única amenaza; Wi-Fi Direct, que permite conexiones directas entre dispositivos mediante Wi-Fi, también está al acecho.

Un paso más en la definición de la nueva versión de Wi-Fi

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Autor: Ignacio Berberana

Un paso más en la historia de Wi-Fi. Se ha iniciado ya la votación en IEEE de la versión 1.0 de la nueva modificación del estándar 802.11  (bueno, de una de las nuevas modificaciones), la denominada 802.11ac, que pretende soportar tasas binarias próximas a 1 Gbit/s en frecuencias menores de 6 GHz. Lo que se está votando es si la aprobación del estándar se pasa a una nueva fase que se denomina votación de los ‘espónsores’ (quizás sería más correcto hablar de promotores). Es decir, si el resultado de la votación es positivo, se da por concluido el trabajo inicial del grupo de trabajo, en el que pueden votar todas las personas que cumplan con los requisitos necesarios para hacerlo (relacionados con la asistencia a las reuniones y el hecho de haber ejercido le derecho al voto en votaciones anteriores), y se pasa a una fase en la que votan compañías que se comprometen a apoyar al estándar resultante (para estar incluido en la lista de ‘espónsores’ hay que pagar una cuota a IEEE). En esta ronda de votaciones, si se vota que no se aprueba el estándar, hay que indicar también qué es lo que habría que cambiar en el mismo para votar positivamente a su aprobación. Si el grupo de trabajo decidiera no aprobar remitir el borrador a los ‘espónsores’, debería seguir trabajando para producir una nueva versión aceptable. El plazo de votación, que hasta hace poco se realizaba mediante carta (cosas de IEEE), finaliza el 26 de junio.

¿Quiere esto decir que estamos próximos a la aprobación definitiva del estándar? No necesariamente. En el caso de 802.11n, por ejemplo, pasaron más de tres años desde que se aprobó la versión 1.0 en el grupo de trabaja TGn (mayo de 2006) hasta que se aprobó su publicación por un comité denominado RevCom (septiembre de 2009), último paso en el proceso de producción del estándar.

Previsiblemente en el caso de 11ac los plazos serán más reducidos. Después de todo, las modificaciones propuestas no son fundamentales: MIMO de mayor orden (hasta 8×8 – frente a 4×4 en 11n), agregación de canales (80 y 160 MHz – un máximo de 40 MHz en 11n) y modulaciones más complejas (hasta 256QAM, lo que permite transmitir 8 bits por hercio – 64 QAM en 11n). Es decir, más de lo mismo. Las principales novedades son el uso de los denominados códigos cortos (que pueden ser más efectivos para datos que requieren una latencia baja) y el soporte a MIMO multiusuario (que se basa en asignar los mismos recursos a dos usuarios espacialmente separados mediante el uso de antenas directivas).

En paralelo, se está desarrollando otra versión del estándar, la 802.11ad, que está diseñada para operar en la banda sin licencia de 60 GHz y que, por tanto, tiene un rango de cobertura más reducido (normalmente limitado a la habitación en la que esté instalado el punto de acceso) pero puede soportar hasta 7 Gbit/s (teóricamente). En este caso se está votando si se remite a los ‘espónsores’ la versión 3.0 del borrador de la misma.

Y sí, IEEE ha agotado todas las letras disponibles para numerar las modificaciones del estándar y por eso en las nuevas se utilizan dos. Por cierto, el uso de minúsculas indica que se trata de una modificación de un estándar existente, mientras que si la letra es mayúscula indica que se trata de un estándar independiente.