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El desplazamiento al rojo de las empresas y la escalabilidad

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Hay una curiosa teoría enunciada desde Sun y llamada “redshift”, que es un término astronómico que se suele traducir como desplazamiento o corrimiento al rojo. De forma muy simplificada, un objeto (estrella, galaxia) que se aleja de la Tierra a gran velocidad muestra el espectro de su luz desplazado hacia el rojo. Efecto descubierto por Doppler y base de numerosos avances científicos y técnicos.
Desde Sun, su CTO, Greg Papadopoulos, usa esta teoría con un propósito quizá más comercial que técnico (“techno-economic” lo define), pero no deja de ser un reflejo de una tendencia presente en las TIC.
Las necesidades de almacenamiento y proceso de las empresas crecen continuamente, normalmente por encima de su propia actividad ya que cada vez deben tratar más información -y de nuevas formas- de sus clientes, productos, proveedores, etc. Normalmente este crecimiento se hace dentro de los límites establecidos por la Ley de Moore, ya se sabe: cada dos años (18-24 meses) se duplica el número de transistores embebidos en un procesador, lo que se simplifica como que cada dos años se duplica la capacidad de los sistemas.
Sin embargo hay empresas “desplazadas al rojo” cuyo crecimiento supera esa norma, y para las que las soluciones convencionales no sirven. Buena parte de estas empresas caen dentro de la categoría “Web 2.0”: crecimientos explosivos de servicios masivos, basados en conectividad, y con tiempos de respuesta muy exigentes. Parece el caso de Google, Twitter, MySpace o de los proveedores de mundos virtuales, especialmente los MMOs. Pero no son los únicos: empresas financieras (con VISA como paradigma), farmacéuticas y de energía son los siguientes en la lista, a los que se pueden añadir fácilmente telcos y grandes empresas de distribución y venta al por menor.
Parece que este proceso no depende necesariamente del tamaño de la empresa. Por ejemplo, las necesidades de una empresa financiera mediana con 250.000 clientes, crecen un 25% anual.

Teoría Red Shift

Para todas las empresas en esta situación contar con una plataforma escalable es una necesidad y aquella que pueda contar con la arquitectura más flexible y capaz de atender a demandas masivas estará un paso por delante de sus competidores. Contar con esa plataforma, que dispondría de una gran capacidad de reserva, es también una oportunidad de negocio, como ha descubierto Amazon, 3tera y, aparentemente, Google, aunque no serán seguramente los únicos. Para una empresa “desplazada al rojo”, contar con una capacidad adicional a mano ofrecida por estas empresas es un recurso que debe considerar (a pesar del llamado efecto “Paris Hilton”, referido al impacto que avalanchas de peticiones sobre servicios del operador ante eventos aleatorios, como búsquedas masivas, tendría sobre el resto de los servicios, incluidos los alojados de terceros). No obstante, la demanda de software bajo suscripción está creciendo por encima del 40% anual.
Añadido a la capacidad para crecer en “músculo” está la demanda de reducir la factura de energía (alimentar equipos y refrigerarlos) y el mantenimiento de CPDs cada vez más grandes y complejos. Todo ello conforma un capítulo económico cada vez más importante, sobre todo ante escenarios de encarecimiento del suministro eléctrico.
La respuesta de Sun es bastante previsible: una nueva oferta de equipos, incluyendo su “Black Box”, que responderían a demandas puntuales y crecimientos acusados de la planta TIC de una empresa. Sin embargo, la respuesta a ese hipotético “desplazamiento al rojo” incluye acciones que están abordando seriamente muchos fabricantes y compañías:

  • Consolidación y virtualización, un proceso en marcha que va a exprimir los recursos de cada empresa, y que en algunos casos involucra a la desaprovechada capacidad de la planta de PCs de sobremesa.
  • Externalización de estos servicios, como ya se ha mencionado. Llevado al extremo nos dejaría en un absurdo mundo de 10 ordenadores, como en 1950, pero es cierto que podemos esperar ver un formidable proceso de concentración.
  • Aumento de la capacidad e introducción del paralelismo. Mientras el hardware sigue cumpliendo con la Ley de Moore, ha aparecido la posibilidad de hacer un gran salto cualitativo y cuantitativo en el software con la introducción del paralelismo en los procesadores. Habrá que dilucidar si la potencial ganancia justifica la reescritura de buena parte del software existente.
  • “Utility computing & shared infrastructure”, la receta de Sun. Se trata de volver a los venerables tiempos del mainframe, aunque con una orientación más actual. En este caso se trataría de una combinación entre grandes centros corporativos, complementados puntualmente por instalaciones móviles (como si fueran grandes generadores, como su Black Box); y los datacenters que algunas empresas están desarrollado como un escalón superior en el outsourcing del proceso.

En resumen, un escenario muy interesante y al mismo tiempo inquietante para las empresas afectadas; una serie de propuestas que no acaban de convencer a todos y que van necesitar complementarse entre sí; y unos años por delante que pueden cambiar radicalmente la forma en la que entendemos la computación en las empresas.

Vía:


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Tendencias para el futuro de la Web

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Se publica en Read/Write Web de forma optimista una lista con las 10 tendencias para el futuro de la Web en los próximos 10 años. El plazo es muy discutible, al igual que la lista, que parece reflejar más bien las tendencias a dos años vista. Pero sí que supone un ejercicio muy interesante, que puede desarrollarse a lo largo de varias entradas.
Las tecnologías, según el artículo son:

  • Web semántica. Corre el peligro de caer en esa categoría de “promesas eternas” que nunca acaban de llegar. Eso sí, hay que reconocer que el empuje para llegar a esa Web semántica ha dejado por el camino herramientas muy beneficiosas para el conjunto de Internet.
  • Inteligencia artificial. Lo peor que le puede pasar a una tecnología es “ponerse de moda”, tener una gran presencia en los medios, y no ofrecer resultados espectaculares a corto plazo. Tras pasar por ese trance, la AI está saliendo de su travesía del desierto y el movimiento en torno a su desarrollo (en términos de interés académico y de inversiones) puede llevarla a una nueva edad dorada.
  • Mundos virtuales. Están en peligro de correr la misma suerte que la Inteligencia Artificial de hace 10 años. Sin embargo se trata de un movimiento sólido, asentado y rentable (más allá de aventuras mediáticas a lo Second Life). Promete dar mucho de qué hablar en el futuro.
  • Movilidad. Será difícil cuantificar el daño que hizo WAP a la Internet móvil. Sin embargo, esta forma de acceder a la red está muy asentada en mercados como Japón. Dispositivos más potentes, banda ancha móvil, y el acceso a funcionalidades de localización son tres de los elementos que pueden dar el empujón definitivo a la ubicuidad de acceso a la Web.
  • La economía de la atención. Es difícil discutir su importancia, tratada en este blog. La gestión de la atención de los usuarios como recurso escaso subyace al diseño de buena parte de las propuestas de servicios desde hace ya un buen tiempo. Profundizar en su conocimiento y los mecanismos que la rigen puede acabar teniendo un impacto muy superior al de algunas de las tecnologías que parecen tener mayor proyección.
  • Vigilancia Tecnológica
  • Sitios Web como servicios Web. Hay una fuerte tendencia hacia la evolución de espacios web hacia su conversión en plataformas cuyos servicios se ofrecen directamente o vía APIs para organizarse y combinarse de formas distintas. Y al revés, la posibilidad de acceder a una infraestructura distribuida en y soportada por la red está facilitando la aparición de nuevos servicios, posiblemente inabordables con medios convencionales.
  • Video online e Internet TV. ¿Durará o será una moda pasajera? Estamos viendo una progresiva multiplicación de propuestas en este sentido. Hay quien ya condena a la TV tradicional al olvido arrollada por una ola de imágenes sobre IP. Puede que sea un poco prematuro, pero ¿quién puede enmendar a un visionario?
  • RIA: Rich Internet Applications. Este año están apareciendo varias plataformas y aplicaciones para ejecución sobre PC y red. Estas plataformas están en la base de otros interesantes movimientos como el de los WebOS. Es difícil aún precisar el impacto que puedan tener en los usuarios, pero el número de actores implicados es cada vez mayor, incluyendo a los “grandes”.
  • Web “internacional”. Quizá es una tendencia con más sentido vista desde Estados Unidos, pero es evidente que su papel preponderante, al menos en número de usuarios conectados, está decayendo rápidamente en favor de otros mercados, como pueda ser el chino o el hindú. Estos usuarios, con distintas culturas y prioridades, demandan servicios adaptados a su entorno, lo que hace que las propuestas “universales” generadas en USA puedan no tener la acogida masiva que han recibido hasta ahora. Es fácil intuir que pueden surgir poderosos agentes locales, al tiempo que los internacionales tendrán que emprender movimientos, como la traducción automática o el multilingüismo, para no perder la carrera.
  • Y la personalización. Resulta difícil considerar a la personalización como algo nuevo cuando se llevan 10 años trabajando con distintas tecnologías que la ofrecen, pero este mundo es así. Los servicios personalizados son una de las respuestas al desafío de la “economía de la atención” y una de las patas en las que se asienta la evolución de algunos “grandes” como Google. La personalización es muy exigente: demanda interfaces poco intrusivos, una ingente capacidad de proceso -y algo menos de almacenamiento- y la creación de mecanismos muy potentes para la explotación de sus resultados. Parece que las condiciones para su popularización empiezan a estar a disponibles, por lo que habrá que esperar a ver la respuesta de los usuarios.

Hasta aquí la lista de Read/Write Web. En próximas entradas la desarrollaremos y tomaremos como punto de partida para crear una lista más ajustada a las expectativas de nuestros mercados. ¿Qué echas en falta en ella? ¿Qué sobra? ¿Qué otras tendencias, no sólo tecnológicas, pueden acabar jugando un papel en la Web futura? ¿Qué panorama parece más realista en 2010? ¿Y en 2015?

Vía:
Read/Write Web (“10 Future Web Trends“)

Un mes sin Office

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En realidad es un mes usando las herramientas equivalentes de Google.
Esta ha sido la experiencia relatada por un redactor de Wired que durante un mes eliminó todas las herramientas ofimaticas de su ordenador y confió exclusivamente es sus equivalentes online proporcionados por Google: correo, agenda, editor de texto, hoja de cálculo, mensajería instantánea y lector RSS.
La experiencia fue inicialmente positiva: evitó la duplicidad de programas y medios de almacenamiento, la edición compartida de documentos se presenta como una gran ventaja frente a la práctica habitual de modificar-enviar por correo-comentar, y el lector de RSS se muestra superior. Pero también tuvo sus sombras: menor funcionalidad en algunos casos, interfaces menos ágiles (sobre todo para un usuario de Mac, como era el caso), falta de interoperatibilidad (con otros editores de texto, con otros sistemas de IM), falta de fiablidad al depender en la red, y, sobre todo, dudas sobre la confidencialidad y protección de la información distribuida por la red.
En definitiva un experimento de lo que se presenta como una tendencia de futuro: las herramientas de informática personal en la red. Si bien Google es uno de los ejemplos mejor conocidos por su propia notoriedad y por el número de usuarios que tiene cada uno de sus servicios, hay otros muchos competidores tratando de abrirse camino en este incipiente mercado, como Zoho o ThinkFree.
Además, estamos viendo que propuestas como las lideradas por Adobe con su Apollo, ya están incluyendo aplicaciones similares, lo que puede abrir una nueva gama de posibilidades dentro de esta misma tendencia (ofimática online u offline desarrollada sobre Flash o productos similares), o Zimbra, ya reseñado en este blog.
El resultado de todo esto puede ser una mayor demanda de conexión e infraestructura de red, sobre todo para particulares y PYMEs que parecen los primeros objetivos de estas acciones.

Vía: Wired News


Entradas relacionadas:

Web Office. Recapitulación

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Bajo el nombre de “Web Office” se engloba una serie de iniciativas que tratan de ofrecer una alternativa online a la “suite” Office de Microsoft. Se trataría de ofrecer los medios para que usuarios conectados a redes de Banda Ancha sean capaces de realizar de forma económica –a veces gratuita- y distribuida las tareas básicas de ofimática como son redactar textos, componer hojas de cálculo, realizar presentaciones, contar con una agenda, … Existen otras alternativas a Office, como Open Office, pero siempre centradas en el escritorio tal y como lo conocemos hasta ahora. Lo que diferenciaría a una aplicación Web Office es la necesidad de conectividad y que tanto datos como proceso se ofrecen desde servidores remotos.
Otro de los rasgos distintivos de las herramientas Web Office, además de la teórica ubicuidad supeditada a la disponibilidad de conexión, es que suelen facilitar el trabajo colaborativo.

Una de las iniciativas más seguidas y conocidas de Web Office es la de Google. Partiendo de lo más básico han ido ofreciendo correo (Gmail) y calendario (Google Calendar), seguido más adelante por la edición de textos (Google Docs) y la hoja de cálculo. La herramienta para presentaciones se ha hecho un poco de rogar, pero recientemente ha adquirido Zenter, lo que junto a su otra adquisición, Tonic Systems, permite suponer que ya cuenta con los medios para armar su propia propuesta de presentaciones online.

En esta misma línea, el acceso indistinto online y offline a las aplicaciones, se pueden situar las distintas propuestas de plataformas de RIA (Rich Internet Application) como las de Adobe (Apollo), Microsoft (Silverlight), Sun (JavaFX), Ajax y otros.

Otras suites bastante completas y usadas son las Zoho, ThinkFree, y Zimbra.

Opciones Web Office

Posiblemente con menos convencimiento que los demás, Microsoft tiene también una oferta un tanto difusa de suite Web Office llamada Microsoft Office Live. Es fácil entender que su interés no tiene por qué entusiasta: su paquete Office tiene un dominio casi absoluto, y las ventas no parecen peligrar de momento a la vista de la oferta de sus competidores. A día de hoy, el conjunto de servicios bajo Microsoft Live es bastante variado e incluye una galería de imágenes, o un servicio de almacenamiento en red. Parece que la idea subyacente es la “software+servicios”, de forma que el software se instale localmente –lo que entra dentro de la estrategia de Microsoft- y los servicios remotos proporcionen almacenamiento y acceso ubicuo a la información. Es claramente una opción alternativa (y quizá más fácilmente aceptable por el usuario) que el modelo “todo en red” que representa, por ejemplo, Google Docs.

La siguiente tabla, de Read/WriteWeb, resume el estado de las principales suites de Web Office:

Correo Agenda Procesador de textos Hoja de cálculo Presentaciones
Google Apps

Gmail

Google Calendar

Google Docs

Google Spreadsheet

Compra de Zenter y Tonic

Zoho

Zoho Mail (beta)

Zoho Mail (beta)

Zoho Writer

Zoho Sheet

Zoho Show

ThinkFree

-

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ThinkFree Write

ThinkFree Calc

ThinkFree Show

Zimbra

Microsoft Office Live

-

-

-

No es en absoluto una lista exhaustiva, pero los principales contendientes –por el momento- en este mercado están recogidos en ella. Otras suites y aplicaciones de interés pueden ser gOFFICE, Slidelive, o EditGrid.

Para nichos especializados, como pueden ser los académicos, hay también una serie de aplicaciones disponibles en red (notas, mapas de ideas, compartición de recursos, calculadoras), pero su difusión es también más reducida.

¿Y cuál es la experiencia de los usuarios? No se puede negar que el uso de estos sistemas aumenta, posiblemente más hacia unos nichos de aplicación concretos que a otros, pero parece que aún distan de ofrecer una alternativa válida y creíble al conjunto tradicional de herramientas tipo Microsoft Office en local, con el apoyo de conectividad cuando se requiere. Hay una interesante experiencia de un redactor de la revista Wired que durante un mes usó exclusivamente las herramientas de Google (correo, agenda, editor de texto, hoja de cálculo, mensajería instantánea y lector RSS). La experiencia fue inicialmente positiva: evitó la duplicidad de programas y medios de almacenamiento, la edición compartida de documentos se presenta como una gran ventaja frente a la práctica habitual de modificar-enviar por correo-comentar, y el lector de RSS se muestra superior. Pero también tuvo sus sombras: menor funcionalidad en algunos casos, interfaces menos ágiles (sobre todo para un usuario de Mac, como era el caso), falta de interoperatibilidad (con otros editores de texto, con otros sistemas de IM), falta de fiabilidad al depender en la red, y, sobre todo, dudas sobre la confidencialidad y protección de la información distribuida por la red.
En general, la usabilidad parece una de las principales carencias de estos sistemas. Otra es la ausencia de funcionalidades sofisticadas, que aunque no son de frecuente uso pueden resultan irreemplazables para el usuario profesional.

Vía: Error500 (y en 1), TechCrunch (y en 2), Genbeta (y en 3 y 4), y Read/WriteWeb (y en 5 y 6)