Offshoring, ¿Hay algo que temer?
HP, IBM, Intel, Microsfot, Cisco… todas tienen algo en común además de pertenecer al sector de las TIC: han elegido India como enclave estratégico en sus desarrollos. Sueldos bajos, buena formación, economías de escala, han convertido a Bangalore en la nueva Sillicon Valey de Asia.
El impacto que está teniendo en el sector tecnológico este fenómeno de movimiento de trabajo a países emergentes, también conocido como Offshoring, está alcanzando grandes proporciones. De hecho una de las decisiones estratégicas que debe adoptar una empresa tecnológica con una determinada dimensión es la necesidad o no de ubicar una sede en alguna de estas zonas.
Ya hace unos años llegó a calar la idea de que en el futuro el sector TIC pasaría una crisis de empleo en los países occidentales, al decidir la mayor parte de las empresas mover su actividad a países con menor nivel de renta. El tiempo se ha encargado de tranquilizar a los empleados que han visto como esas previsiones no se cumplían.
No obstante, tiene gran interés para los gestores de las empresas de este sector profundizar en la realidad del "offshoring". El estudio realizado por el grupo de Think Tanks del Deustche Bank llamado "Offshoring work, not jobs" ofrece una visión profunda sobre las perspectivas de esta actividad.
La conclusión central del informe es que a pesar del gran volumen de trabajo que se traslada a estos países, cada vez más relacionado con servicios más avanzados dentro de la cadena de valor, la industria occidental no se resentirá en gran medida. Entre los motivos que esgrimen destacan:
- Los salarios de los especialistas IT en estos países ya no son tan bajos y además crecen a mayor ritmo que en los países occidentales

- Existe un número de especialistas muy limitado en las zonas emergentes y además en general con una formación inferior

- Está disminuyendo mucho el número de universitarios que eligen carreras tecnológicas y cada día es más difícil encontrar a gente preparada en Europa y USA.

Por tanto debe considerarse el offshoring como una modalidad más de intercambio comercial en un entorno globalizado. Sin despreciar ciertos problemas de índole laboral que pueda acarrear, los países deben verlo como una oportunidad más para mejorar la productividad, transformar los negocios y de complementar su industria; y también como una oportunidad de suministrar servicios en países como China e India, que representan un mercado de gran potencial.
Con la experiencia actual se puede concluir que el offshoring está teniendo un bajo impacto desde el punto de vista laboral en los países que han recurrido a esta fórmula. De hecho, Estados Unidos e Inglaterra son los países que lo han utilizado en mayor medida, y lejos de tener una industria IT en recesión, se han consolidado como los mayores exportadores.










