¿Quién necesita una cartera móvil?
Antes de responder a esta pregunta es importante saber a qué nos referimos cuando hablamos de “cartera móvil”, traducción del término inglés “mobile wallet” (mWallet). Para ello, basta con imaginar la fusión de nuestra cartera con nuestro teléfono móvil, de forma que éste contendría – virtualmente – dinero electrónico (eMoney), tarjetas de crédito, tarjetas de puntos, bonos de transportes, cupones de descuento, etc.
Si analizamos las características de los servicios y pilotos que han surgido en los diferentes lugares del planeta a lo largo de los últimos años se puede distinguir claramente dos tipos de cartera móvil: monedero y tarjetero.
El monedero electrónico permite tener un medio de pago y cobro asociado al número de teléfono móvil. Este tipo de servicios se han expandido con éxito en determinados países con economías emergentes como Filipinas – son los casos de G-Cash y SmartMoney –, Sudáfrica – MTN Mobile Money y Wizzit –, Kenia –con el exitoso M-PESA –, o Paraguay – Tigo Cash, que ya se ha extendido a otros países latinoamericanos.
Los anteriores ejemplos comparten varias características en común, la más importante, que cubren el mismo conjunto de necesidades para un gran segmento de la población que no tiene la posibilidad de acceder a los productos bancarios tradicionales. Entre estas necesidades cabría destacar el envío de dinero, tanto a nivel nacional – por ejemplo, enviando dinero a un hijo que se ha desplazado para estudiar – como internacional – envíos que realizan los emigrantes a sus hogares –, el pago de facturas de electricidad o agua, el cobro de salarios, e incluso la percepción de fondos sociales enviados por el Gobierno. Y es que en regiones en las que existe una baja penetración de oficinas bancarias, cada una de las anteriores operaciones exigía largos desplazamientos – incluso de días de duración – y costes que muchas personas no se pueden permitir. Gracias a los servicios de monedero electrónico estas transferencias de dinero se pueden realizar de forma rápida, sencilla y económica, sin desplazamientos más allá de a la tienda de la esquina y con unos precios por operación suficientemente bajos.
Sin embargo en regiones “bancarizadas”, en las que la gran mayoría de los habitantes está acostumbrado a tener cuentas bancarias y/o tarjetas de crédito, se tiene otro tipo de necesidades, como tener un medio de pago adecuado para pequeñas compras – por ejemplo, para pagar el parquímetro o un refresco en una máquina expendedora –, realizar pagos en comercios de una forma más segura y flexible – por ejemplo, contra una de nuestras tarjetas de crédito, nuestra cuenta bancaria o incluso nuestra factura telefónica –, o utilizar automáticamente nuestras tarjetas de puntos y bonos de descuento – acumulando puntos y aplicando los descuentos.
En estos casos se busca que el teléfono móvil funcione más bien como un tarjetero electrónico que sea fácil de utilizar, e igual o más seguro que los actuales medios de pago. En esta línea, la SIM del móvil – entorno seguro en el que se pueden almacenar datos sensibles como los de una tarjeta de crédito – y la tecnología de comunicación inalámbrica NFC están siendo los máximos protagonistas en gran parte de los pilotos que se están desplegando en Europa. En concreto Telefónica, junto con La Caixa y VISA, desarrolló un piloto de pagos NFC en Sitges durante 6 meses, en el que participaron más de 1500 clientes de Movistar que realizaban pagos con móviles Samsung S5230 en más de 500 comercios.
Una misma solución, el uso del móvil como cartera electrónica, para cubrir necesidades que son bien diferentes. A la vista del gran número de servicios y pilotos que están desplegándose con mayor o menor éxito la respuesta a nuestra pregunta inicial parece clara: la “cartera móvil” es necesaria tanto en economías emergentes, con el objetivo de “bancarizar a las personas que no lo están”, como en economías más desarrolladas, utilizando las nuevas tecnologías de comunicaciones inalámbricas para crea una nueva experiencia de pago a través del móvil.

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Cada vez quedan menos gasolineras “full-service“, ahora la mayoría son “self-service“. Ya puestos a automatizar, en algunas estaciones de servicio Cepsa y Carrefour, incluso puedes pagar directamente con tarjeta de crédito en el terminal del surtidor. Así te ahorras algo de tiempo, porque no tienes que pasar a la tienda a pagar y además esos surtidores suelen tener menos cola. Estos surtidores con terminal de pago integrado disponen de unas pantallas de vídeo en las que suelen poner anuncios publicitarios mientras estas repostando. 




