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TR10 2009: tecnologías emergentes de Technology Review

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Este año (al igual que el pasado y anteriores) la revista Technology Review publica su lista con las 10 tecnologías emergentes que en su opinión tienen el potencial para “cambiar nuestras vidas”. Eso supone que algunas pueden estar a punto de salir al mercado mientras que otras pueden demorarse bastante.

Esta es la lista completa:

  • Máquinas biológicas
  • Memoria “racetrack” o “hipódromo”
  • El genoma de 100$
  • Reactor “traveling wave”
  • Papel para pruebas de diagnóstico
  • Batería líquida
  • Asistente software inteligente
  • Nanopiezoelectrónica
  • HashCache
  • Redes definidas vía software

Vamos a centrarnos sólo en aquellas que tienen relación con los temas que se tratan en este blog, dejando las demás para otros foros.

Para empezar, creo que buena parte de las que destacaba Technology Review el año pasado tienen aún vigencia, aunque alguna pueda considerarse menos “emergente”. Así:

  • Modeling Surprise”, o la predicción de sucesos inesperados, parece un conjunto de técnicas tan asentadas como necesitadas de evolución, como pudimos ver en la pasada conferencia EmTech.
  • Probabilistic Chips”, siguen esperando su oportunidad.
  • Offline Web Applications”, son una realidad, aunque su impacto parece ahora menor del esperado, si bien se van filtrando cada vez más en toda clase de aplicaciones.
  • Reality Mining”, como moda empieza a abrumar. Ha dado lugar sobre todo a modos imaginativos de visualización, que hemos recogido varias veces en este blog.
  • De “NanoRadio” no hemos tenido más noticias, aunque vemos cada día más aplicaciones concretas de la nanotecnología.
  • Graphene Transistors” llegan al mercado los primeros dispositivos.
  • Wireless Power” sigue aún en los laboratorios.

Y ahora, las que nos interesan:

Intelligent Software Assistant, que se presenta como la evolución de los motores de búsqueda para que, más allá de recopilar información, se convierta en un “do engine”, una herramienta que ayude a realizar tareas.
La base de esta tecnología es el reconocimiento del contexto, lo que permite crear un asistente personal. La empresa Siri, que parte de un proyecto de inteligencia artificial con aplicaciones militares, está desarrollando un producto basado en estas técnicas y que se presentará este año con funciones limitadas a tareas como reservar vuelos o restaurantes.

Redes definidas vía software, o SDN. Se trata de un conjunto de tecnologías que están recibiendo una gran atención. “Technology Review” se centra en OpenFlow, un software desarrollado en la universidad de Stanford que instalado en routers y switches permite a los investigadores extraer datos como las tablas de enrutado, que luego pueden usar para realizar simulaciones e investigaciones sobre la forma en la fluye el tráfico de Internet. Todo ello respetando la propiedad intelectual de los algoritmos que los fabricantes de estos equipos tienen como elemento diferenciador de otros proveedores.

HashCache es una técnica pensada para países donde el acceso a Internet sigue siendo aún caro y difícil, incluso para centros universitarios. De hecho se ha probado en Ghana.
El principio es el de una caché de contenidos, aunque para reducir costes se apoya en el uso de discos (cuyo precio no deja de bajar), reduciendo la dependencia de memoria RAM y de dispositivos específicos, aún muy costosos. Una función hash (de ahí su nombre) se encarga de buscar de forma muy rápida una localización para cada contenido cacheado en el disco duro, de forma que el acceso a los contenidos almacenados sea tanto o más rápido que a los disponibles en Internet, y reduciendo las necesidades de conexión a sólo una fracción de la información requerida.
Esta técnica permite tener almacenados localmente contenidos de consulta o acceso frecuente, ayudada por el hecho de que a pesar de su naturaleza cambiante, la mayor parte de la información presente en Internet permanece estable.

Memoria “racetrack”, es una aplicación de la nanotecnología al almacenamiento de información. El principio de funcionamiento es muy original: la información se almacena en nanotubos en forma de U que se distribuyen verticalmente, lo que permitiría un mayor empaquetamiento de información en menos espacio. Dentro de cada tubo la información se distribuyen en áreas de una polaridad magnética diferente según se trate de “0” o de “1”. Cuando se lee o se escribe en el dispositivo, la información se mueve hacia delante o hacia atrás, empujando todas las distintas regiones magnéticas como si se tratara de una carrera.
La técnica, muy prometedora en cuanto a posibilidades futuras, ha sido desarrollada por IBM que curiosamente vendió hace siete años su negocio de almacenamiento magnético. No hay fecha estimada de disponibilidad en el mercado. A día de hoy los dispositivos desarrollados sólo permiten el almacenamiento de unos pocos bits.

Nanopiezoelectrónica es una forma de procurar energía a sensores de escala nanométrica. Este tipo de sensores serían tan pequeños que podrían introducirse en el cuerpo humano o dispersarse en todo tipo de escenarios para recoger información a escala molecular: desde la calidad del aire, a la química de la sangre. Pero su tamaño también implica fuertes limitaciones a la hora de conseguir fuentes de energía.
El efecto piezoeléctrico permite obtener electricidad de la presión o el movimiento, y ha sido usado desde hace décadas para todo tipo de propósitos. Una nueva tecnología permite replicar este efecto a escala nanométrica y con ello obtener energía para dispositivos de tamaño microscópico.
De llegar a la comercialización las aplicaciones serían muchas y afectaría sobre todo a dispositivos dispersos o embebidos como sensores, y a la obtención de energía para aplicaciones personales: generar electricidad a partir de la fricción de la ropa o del ruido ambiente, y luego emplearla en teléfonos móviles o cualquier equipo que acompañe a la persona.
El hecho de que los materiales usados para producir esas nanopiezoelectricidad se comporten como semiconductores (a escala nanométrica, las propiedades de los materiales pueden cambiar enormemente), abre también las puertas a nuevos tipos de circuitos y aplicaciones.

Las máquinas biológicas pueden resultar algo remotas ya que estamos hablando sobre todo de interfaces directos con seres vivos.
A día de hoy el trabajo realizado se centra en introducir electrodos en pequeños seres vivos, como insectos, para poder controlar remotamente sus movimientos. Los seres vivos son extremadamente eficientes en términos de energía para desplazarse, pero es posible pensar en otras tareas relacionadas con su capacidad cognitiva: desde la detección de estímulos sensoriales al reconocimiento de imágenes, hay muchas capacidades presentes en organismos vivos que son difícilmente replicables en los ordenadores actuales.
Una de las principales dificultades para acceder a funciones avanzadas más allá del movimiento es conseguir interfaces que funcionen en las dos direcciones, que sean capaces de recibir información del ser vivo y no sólo que puedan transmitir órdenes.

Hablemos de la Singularidad

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En la historia del desarrollo tecnológico se puede apreciar una progresiva aceleración en el progreso con plazos cada vez más cortos entre un gran salto o “revolución” y otro. Hay quien sostiene que si esta aceleración en el cambio o en el desarrollo se mantiene, acabará llegando un momento en que seamos capaces de provocar un nuevo salto a partir de la construcción de sistemas verdaderamente inteligentes capaces, a su vez, de impulsar cambios de dimensiones inconcebibles gracias a la escalabilidad y a formas de razonamiento y creatividad distintas de las que conocemos. Ese hipotético momento del futuro es la Singularidad, el punto en el que el desarrollo humano entrará en una escala nueva, órdenes de magnitud por encima de la evolución que hasta ahora hemos conocido.

En torno a este concepto se ha creado una sorprendentemente amplia comunidad para especular sobre su naturaleza, alcance, y significado. Es probablemente una de las líneas de predicción tecnológica futura más relevante de la actualidad.

Para evaluar las implicaciones y el fondo de realidad de la Singularidad una publicación tan digna de crédito como IEEE Spectrum publicó a mediados del pasado año un número especial muy recomendable donde repasa el concepto, sus principales protagonistas, y las áreas de conocimiento directamente implicadas. Hay también información muy interesante en el Boletín de la Sociedad de la Información de Telefónica, en el artículo “Singularidad Tecnológica: «La ciencia ficción da paso a la realidad»”, o en otros sitios más orientados a la prospectiva (el “futurism” inglés).

Máquinas frente a mentes

A pesar de sus bases tecnológicas, el debate en torno a La Singularidad está rodeado de concepciones filosóficas y casi religiosas. Así, es habitual que se mencione la perspectiva de una prolongación casi indefinida de la vida, o de la migración de la consciencia a soportes artificiales, o de un hipotético “final de la edad humana”.

Es sorprendente la cantidad de campos afectados por este concepto de la Singularidad. No se trata únicamente del hardware, la computación o la Inteligencia Artificial, es que además la neurología, la nanotecnología, la biología o la propia economía, se ven afectadas por este concepto. Al mismo tiempo, la Singularidad es una fuente de estímulo y un freno para la innovación: adelantarse en alcanzarla supone adquirir el dominio sobre sus potenciales beneficios; también se ve como una forma de paliar sus riesgos, por ejemplo potenciando la Inteligencia Artificial para que ayude a contrarrestar los potenciales riesgos de la nanotecnología; o por último, pidiendo que se detenga la investigación en determinados campos, como en el influyente texto “Why the future doesn’t need us”.

Desde el punto de vista de las tecnologías de la información y las comunicaciones, la Singularidad debe ser vista como una meta puesta en el horizonte por buena parte de los principales protagonistas de la industria; un concepto que afecta a muchas de las áreas de trabajo, y a su evolución futura; y una forma de ver el futuro que sea correcta o no dejará su impronta en nuestro trabajo y la forma de abordarlo.

Los campos en las TIC más afectados por el impulso hacia la Singularidad son fundamentalmente los relacionados con la emulación de la consciencia y el razonamiento humanos, la inteligencia artificial, la robótica, o los sensores.

Por cierto, parece un lugar común en todas estas teorías el poner la fecha de aparición de la Singularidad dentro de este siglo XXI. A partir de ahí los plazos va de entre 10 a 15 años, a los últimos años de la centuria. Uno de los más reputados teóricos de la Singularidad, Kurzweil, la fija en el 2045.

Un mirada a un futuro -no tan- lejano

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La planificación es, como otros tantos conceptos de nuestro mundo actual, una heredera de ideas elaboradas por y para los ejércitos. A fin de cuentas, ha sido la guerra la actividad humana que más recursos ha involucrado históricamente, al menos hasta que han aparecido otros desafíos como la carrera espacial, la lucha contra ciertas enfermedades, el conjunto de la evolución de Internet, los esfuerzos en torno al genoma o la energía.

Como muchos ministerios de Defensa, el británico elabora planes y análisis del futuro. Una de las áreas dedicadas a estos fines es el DCDC (Development Concepts And Doctrine Centre), donde además de informes especializados en su “negocio”, desarrollan un programa de Tendencias Estratégicas cuyos resultados, como una parte significativa del trabajo de esta organización, son públicos. Este programa da lugar a un informe (“The DCDC Global Strategic Trends Programme 2007 - 2036“) donde se analizan las principales tendencias globales a 30 años vista, con horizonte en 2036, enfocado a las necesidades del Ministerio de Defensa Británico.

No obstante, este trabajo es un ejercicio extraordinario y enriquecedor de análisis, y el texto en cuestión ofrece una visión muy amplia del mundo del segundo cuarto del siglo XXI. Tal y como dice al hablar del propósito del documento, no se trata de hacer predicciones, ya que el futuro es por naturaleza impredecible, pero sí es una forma de “ensayar” o prepararse para las posibilidades identificadas, estando mejor preparados para darles respuesta si finalmente llegan a producirse.

Lo cierto es que hay áreas más predecibles que otras. La demografía, por ejemplo, pertenece a las primeras ya que sus actores futuros (por ejemplo, los jubilados o los trabajadores de dentro de 30 años) ya están en muchos casos entre nosotros, y salvo catástrofes -éstas sí, completamente impredecibles- sigue una evolución sin bruscos cambios de rumbo. Las condiciones del medio físico y el entorno natural, la economía (crecimiento, materias primas, comercio), la ciencia, la tecnología, … son áreas cuyo grado de impredicibilidad va aumentando hasta llegar a los cambios políticos, donde el grado de incertidumbre es mayor. Es aquí donde la acción de muy pocos pueden suponer cambios dramáticos imposibles de pronosticar (revoluciones, derrocamientos, ascenso de gobernantes, …).

Aunque la lectura del informe es muy recomendable, sobre todo si se tiene interés e inquietudes en este tipo de especulaciones del futuro, vamos a comentar únicamente lo más destacado en lo que hace referencia a las tecnologías que seguimos desde La Cofa.

La ciencia, la tecnología, la innovación y el conocimiento tienen una importante presencia en el documento, hasta el punto de considerarse uno de los cuatro temas claves del desarrollo futuro. Con respecto al conjunto del desarrollo del conocimiento y la innovación, se hacen afirmaciones como estas:

  • Se considera que el desarrollo tecnológico seguirá estando liderado por necesidades comerciales y de empresa, dejando sólo ciertos nichos a la iniciativa pública. Posiblemente se siga manteniendo un ritmo alto de desarrollo, lo que dificultará su seguimiento, y su asimilación cultural.
  • El acceso a la información y a los especialistas tecnológicos se universalizará, apareciendo nuevos centros geográfico donde se concentre la innovación. La movilidad de las personas dedicadas a la innovación será cada vez mayor, y más compleja. Mantener un secreto será cada vez más difícil.
  • Las tecnologías con una mayor grado de avance serán posiblemente: TIC, energía, biotecnología, redes de sensores, ciencia cognitiva, y materiales, sin olvidar el papel como impulsor de la nanotecnología.
  • Las tecnologías de informática y comunicaciones (TIC) serán cada vez más ubicuas y equipos y personas estarán más conectados entre sí. La computación cuántica podría suponer un salto enorme en prestaciones.
  • La aplicación de las nuevas tecnologías seguirá siendo desigual, reforzando las diferencias entre países y grupos humanos.
  • Todo ello hará muy difícil poder hacer predicciones sobre avances concretos y la forma de explotar nuevas tecnologías y conocimientos.
  • El volumen de la información aumentará y eso supondrá dificultades cada mayores para su análisis.
  • La simulación será cada vez más precisa, compleja, rica y cercana a los procesos que imita, siendo posible el modelado de sistemas biológicos, económicos, sociales o políticos. Tendrá un gran impacto y será una herramienta decisiva en la toma de decisiones.

En un próximo artículo seguiremos analizando las tendencias tecnológicas identificadas en el análisis del DCDC.

¿Qué nos deparará el mañana? Tendencias 2008 (II)

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Continuación del artículo “¿Qué nos deparará el mañana? Tendencias 2008 (I)”

O te mueves o caducas
Esta frase que tan famosa se hizo en un spot publicitario es otra de las claves del mañana. La banda ancha, el aumento de la velocidad, la mejora de la calidad y los múltiples accesos responderán a una inquietud cada vez más presente: la de conectarnos desde cualquier lugar y en todo momento a través de diferentes dispositivos.


Figura1. Fuente: Wikipedia. Licencia GNU

Para ello es crucial la sincronización, reencontrarte en el móvil, el ordenador o la televisión justo donde te dejaste, sin sensación de “deja vu”, lo que te permitirá actualizar tus diferentes “personalidades” digitales y tus conocimientos (novedades, noticias, eventos…) al ritmo que marca la Sociedad de la Información, de ahí que la Nanotecnología también tenga mucho que decir, aligerando nuestras comunicaciones gracias a la tendencia a miniaturizar desde el teléfono al PC e integrar todas las funcionalidades en uno.

La necesidad de acceder a la red y al mundo digital sea cual sea la localización del usuario lleva a hablar necesariamente del coche conectado, una de las máximas expresiones de la conectividad en movimiento mientras viajas, que se está desplazando a su vez a otros medios de transporte como el autobús, el tren o los aviones.

El sexto sentido: la Web Semántica
Desde que la Web Semántica llegó, su despegue parecía haberse quedado a medio camino para volver a ser relanzado en los últimos tiempos gracias a una creciente infraestructura: webs, wikis, redes sociales… e ideas más claras en relación con su futuro conceptual y aplicativo.

¿Podremos realmente entendernos con las “máquinas”? Todavía es pronto para responder afirmativa y rotundamente a esta pregunta, pero lo cierto es que se comienzan a dar pasos firmes hacía una colección de espacios semánticos con iniciativa para obtener información y comunicarse entre sí y con las personas, lo que se ha denominado “Read/Write/Request Web”.

Un aspecto crucial para su desarrollo es la posibilidad de una correcta interpretación del lenguaje a través de la Inteligencia Artificial y el uso de interfaces vocales, así como una nueva forma de interactuar con nuestro entorno a través de los gestos faciales, movimientos de nuestro cuerpo o el contacto directo.