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¿Ya tenemos aplicaciones Web 3.0?

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Tan pronto como un término empieza a popularizarse, arranca la carrera por dejarlo obsoleto y encontrar un sustituto. Ahora que hasta nuestros políticos hablan de la Web 2.0 es el momento de buscar otro término que sea más de actualidad y para iniciados. La verdad es que hace un tiempo que se habla de una Web 3.0 sin aclarar muy bien su contenido. O´Reilly ("La web 2.0 es sobre …"), que ha contribuido decisivamente a popularizar el concepto de Web 2.0, cree que el nuevo salto no tiene porqué pasar por un aumento de numeral.

Después de varios vaivenes, parece que hay cierto acuerdo en que la incorporación de tecnología semántica en los servicios actuales sería el siguiente salto que de momento se ha denominado, con evidente falta de imaginación, “Web 3.0”. Siguiendo ese razonamiento, una posterior evolución con la incorporación de la Inteligencia Artificial sería la Web 4.0.

Ahora bien, ¿estamos lejos o cerca de esa web semántica que preconiza Tim Berners-Lee? Este año hemos visto varios candidatos a merecer esta etiqueta, esencialmente buscadores que usan el complemento de lenguaje natural, o aplicaciones verticales, como la búsqueda de personas.

El Web 2.0 Fall ha sido, como era de esperar, un evento muy importante, que ha reunido a la industria (al menos a la de aquel lado del Atlántico) y que ha dado mucho de sí, y sobre la que haremos una reseña pronto. Uno de los servicios presentados ha sido Twine, que rápidamente ha sido asignada a esa nueva e inminente Web 3.0.

Twine

Desarrollado por Radar Networks, Twine se ha definido como la “sabiduría de las masas unida a la de las máquinas”. El porqué de esta definición está en el modo de funcionamiento y en los fundamentos de Twine: por un lado se trata de un servicio social que permite subir piezas de información (textos, posts, ficheros, …), que Twine analiza para –y ahí está la novedad- generar automáticamente una serie de tags que definen el contenido. Estos tags pueden estar presentes en el texto analizado, o inferirse derivando información asociada a ellos (por ejemplo generar “Movistar” como tag en un texto en el que aparezca “Telefónica” y “móviles”, si hay conocimiento previo suficiente).

Los tags tienen una serie de relaciones que constituyen el llamado “gráfico semántico”. Este es otro de los elementos con los que Twine enriquece el contenido suministrado, lo que es, finalmente, su cometido. Aunque podría ser un buscador generalista encargado de indexar semánticamente toda la Web, han arrancado con el objetivo más modesto de hacerse cargo de aquellas partes que la gente considera valiosas.

Con una estructura semejante a la de una Wiki, Twine trata de establecer una “red de conocimiento” que ponga en contacto a personas de acuerdo con el conocimiento extraído de sus contribuciones. La infraestructura utilizada por Twine contiene todos los elementos propios de la Web semántica: RDF, OWL, SPARQL, o XSL.

Por cierto, y por cerrar la discusión sobre la Web 3.0, el creador de Twine (Nova Spivack, muy conocido en el mundo de la Web semántica y la IA, colaborador de Ray Kurzweil) defienden que el término “Web 2.0” representa una era y no una tecnología, de la misma forma que “punto com” define mejor el entorno económico y social que el técnico. Lamentablemente nunca ha estado en manos de los técnicos el fijar la nomenclatura de las cosas.

Citando a:

Google, una tendencia por si misma

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Cada movimiento de Google es mirado con atención; los medios especializados y generalistas están expectantes ante cada anuncio; todas sus acciones son estudiadas, analizadas y publicitadas universalmente; si no existieran ya -muchos- blogs sobre Google, habría que crear alguno.
Las acciones de Google son capaces de crear tendencias, por lo que no deja de ser una ironía que haya anunciado una revisión de su propio buscador de tendencias. Hasta ahora publicaban anualmente una lista de las búsquedas más populares de sus usuarios, lo que tenía como principal utilidad práctica conocer las preferencias de los internautas con respecto a cantantes femeninas. Ahora, ese ránking de búsquedas ha pasado de anual y elaborado manualmente, a diario y automático.
El nuevo Google Hot Trends, además de una herramienta muy útil que permite conocer y comparar el historial de términos en el buscador, va a mostrar las 100 cadenas de búsqueda que han tenido una variación más importante en el día. Para cada una de ellas permite consultar información relacionada que las pueda poner en contexto como noticias y otros contenidos, así como el origen geográfico (al menos en Estados Unidos). La herramienta promete, sobre todo para estudiosos de las tendencias sociales y el márketing en la red. No obstante, sus carencias han sido destacadas por un artículo en TechCrunch por no relacionar búsquedas casi iguales (el ejemplo de “Legless Chihuahuas” y “Legless Chihuahua”). Otras revisiones del mismo servicio no han sido muy benevolentes.
Hay que señalar que haciendo mucho menos ruido, Yahoo! ofrece un servicio similar: “Buzz Index Movers“.

Google Hot Trends

Por si fuera poco, hay un río continuo de declaraciones de gente tan señalada como Eric Schmidt, su ubicuo CEO (con tal presencia en los medios y en ferias y congresos que parece que es esa su principal dedicación), recogidas en Financial Times acerca de la vocación de Google como “organizador” de la vida, haciendo recomendaciones que van más allá de la música o las compras: qué trabajo es más conveniente, o qué hacer un día cualquiera. Obviamente está hablando en futuro, si bien muchos de los movimientos realizados en los últimos tiempos se entienden mejor en un contexto de captura de información acerca de la información que define a cada persona: mejoras en la página de inicio, nueva barra de navegación, búsquedas personalizadas (guardando las búsquedas realizadas por un usuario), e incluso la adquisición de Double Click. Todo ello puede leerse como un esfuerzo hacia una mayor personalización por medio de la recomendación, lo que se puede unir a los movimientos dirigidos hacia la internacionalización y el multilingüismo. Una vez más, no son los únicos, y también Yahoo! está haciendo importantes cambios en su herramienta de búsquedas, monitorizando la actividad de los usuarios para ofrecer servicios más personalizados y recomendaciones más ajustadas.

Por último, y retomando el inicio de esta entrada, ya excesivamente larga, ha transcendido la inversión de Google en “23andMe Inc.“, una compañía de biotecnología cuyo propósito es ayudar a la gente a obtener sus perfiles genéticos, relacionarlos con los de su familia y ancestros, y así obtener información (¿recomendaciones?) más ajustada (¿personalizada?) sobre su salud, al menos de momento. ¿Google quiere conocer nuestro ADN? ¿Recomendaciones según perfiles genéticos? ¿Una “herramienta de información del genoma humano propio de los ciudadanos”? Además de estas posibles, que están haciendo correr ríos de tinta electrónica, hay otra “conexión” con Google: la mujer de uno de sus fundadores lo es de esta compañía.

Quizá estas noticias tendrían menos repercusión si se recordara que, como promedio, Google adquiere una nueva compañía a la semana.

Vía: google.dirson.com, El Navegante, Newsvine, Reuters, InfoWorld, NYTimes, KurzweilAI, Techcrunch (y este otro), Read / Write Web, Genbeta,y FT.


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Tendencias para el futuro de la Web

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Se publica en Read/Write Web de forma optimista una lista con las 10 tendencias para el futuro de la Web en los próximos 10 años. El plazo es muy discutible, al igual que la lista, que parece reflejar más bien las tendencias a dos años vista. Pero sí que supone un ejercicio muy interesante, que puede desarrollarse a lo largo de varias entradas.
Las tecnologías, según el artículo son:

  • Web semántica. Corre el peligro de caer en esa categoría de “promesas eternas” que nunca acaban de llegar. Eso sí, hay que reconocer que el empuje para llegar a esa Web semántica ha dejado por el camino herramientas muy beneficiosas para el conjunto de Internet.
  • Inteligencia artificial. Lo peor que le puede pasar a una tecnología es “ponerse de moda”, tener una gran presencia en los medios, y no ofrecer resultados espectaculares a corto plazo. Tras pasar por ese trance, la AI está saliendo de su travesía del desierto y el movimiento en torno a su desarrollo (en términos de interés académico y de inversiones) puede llevarla a una nueva edad dorada.
  • Mundos virtuales. Están en peligro de correr la misma suerte que la Inteligencia Artificial de hace 10 años. Sin embargo se trata de un movimiento sólido, asentado y rentable (más allá de aventuras mediáticas a lo Second Life). Promete dar mucho de qué hablar en el futuro.
  • Movilidad. Será difícil cuantificar el daño que hizo WAP a la Internet móvil. Sin embargo, esta forma de acceder a la red está muy asentada en mercados como Japón. Dispositivos más potentes, banda ancha móvil, y el acceso a funcionalidades de localización son tres de los elementos que pueden dar el empujón definitivo a la ubicuidad de acceso a la Web.
  • La economía de la atención. Es difícil discutir su importancia, tratada en este blog. La gestión de la atención de los usuarios como recurso escaso subyace al diseño de buena parte de las propuestas de servicios desde hace ya un buen tiempo. Profundizar en su conocimiento y los mecanismos que la rigen puede acabar teniendo un impacto muy superior al de algunas de las tecnologías que parecen tener mayor proyección.
  • Vigilancia Tecnológica
  • Sitios Web como servicios Web. Hay una fuerte tendencia hacia la evolución de espacios web hacia su conversión en plataformas cuyos servicios se ofrecen directamente o vía APIs para organizarse y combinarse de formas distintas. Y al revés, la posibilidad de acceder a una infraestructura distribuida en y soportada por la red está facilitando la aparición de nuevos servicios, posiblemente inabordables con medios convencionales.
  • Video online e Internet TV. ¿Durará o será una moda pasajera? Estamos viendo una progresiva multiplicación de propuestas en este sentido. Hay quien ya condena a la TV tradicional al olvido arrollada por una ola de imágenes sobre IP. Puede que sea un poco prematuro, pero ¿quién puede enmendar a un visionario?
  • RIA: Rich Internet Applications. Este año están apareciendo varias plataformas y aplicaciones para ejecución sobre PC y red. Estas plataformas están en la base de otros interesantes movimientos como el de los WebOS. Es difícil aún precisar el impacto que puedan tener en los usuarios, pero el número de actores implicados es cada vez mayor, incluyendo a los “grandes”.
  • Web “internacional”. Quizá es una tendencia con más sentido vista desde Estados Unidos, pero es evidente que su papel preponderante, al menos en número de usuarios conectados, está decayendo rápidamente en favor de otros mercados, como pueda ser el chino o el hindú. Estos usuarios, con distintas culturas y prioridades, demandan servicios adaptados a su entorno, lo que hace que las propuestas “universales” generadas en USA puedan no tener la acogida masiva que han recibido hasta ahora. Es fácil intuir que pueden surgir poderosos agentes locales, al tiempo que los internacionales tendrán que emprender movimientos, como la traducción automática o el multilingüismo, para no perder la carrera.
  • Y la personalización. Resulta difícil considerar a la personalización como algo nuevo cuando se llevan 10 años trabajando con distintas tecnologías que la ofrecen, pero este mundo es así. Los servicios personalizados son una de las respuestas al desafío de la “economía de la atención” y una de las patas en las que se asienta la evolución de algunos “grandes” como Google. La personalización es muy exigente: demanda interfaces poco intrusivos, una ingente capacidad de proceso -y algo menos de almacenamiento- y la creación de mecanismos muy potentes para la explotación de sus resultados. Parece que las condiciones para su popularización empiezan a estar a disponibles, por lo que habrá que esperar a ver la respuesta de los usuarios.

Hasta aquí la lista de Read/Write Web. En próximas entradas la desarrollaremos y tomaremos como punto de partida para crear una lista más ajustada a las expectativas de nuestros mercados. ¿Qué echas en falta en ella? ¿Qué sobra? ¿Qué otras tendencias, no sólo tecnológicas, pueden acabar jugando un papel en la Web futura? ¿Qué panorama parece más realista en 2010? ¿Y en 2015?

Vía:
Read/Write Web (“10 Future Web Trends“)

La web 2.0 es sobre …

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La conferencia Web 2.0 Expo organizara por O’Reilly es un evento muy importante para conocer el estado del difuso ente englobado bajo el término “Web 2.0″ acuñado por el propio Tim O’Reilly.
Ha sido él mismo quien en una serie de de entrevistas y opiniones vertidas en su propio blog antes y durante la celebración de la feria, así como en su keynote en la misma, ha descrito el estado de esta industria y su particular visión sobre su naturaleza. Este es el resumen:

Tim O'Reilly

  • Sí, es un término ya un poco desgastado este de “Web 2.0″ y es conveniente buscar algún sustituto, aunque el concepto sea plenamente vigente y aún le quede mucho recorrido. Se ha especulado -en broma, todo hay que decirlo- con un lanzamiento tipo “Web 2.1″ (la versión 3.0 para atribuido al concepto de Web semántica de TBL). Parece que lo más probable es que en alguno de los futuros eventos se deje de lado la numeración.
  • No, no hay una nueva burbuja en marcha como la de principios de siglo. A pesar de los signos alarmantes como la abundancia de capital (se anuncian fondos de hasta 20.000M$) y la escasez de propuestas de calidad para invertirlo, que está llevado a acciones propias del pasado, entregando grandes cantidades sin demasiado control sobre su uso. En opinión de O’Reilly, la Web 2.0 está en sus comienzos y aún queda mucha información por controlar.
  • Las dos grandes dimensiones definen a la Web 2.0 son: la escalabilidad y el control de la información. De acuerdo con esta visión, los servicios de éxito se basan en la acumulación masiva de datos, lo que exige una capacidad de crecimiento controlado que no se había conocido hasta la fecha. El número de servicios con necesidades similares a gigantes tipo Google no deja de crecer.
  • La adquisición, gestión y control de la información que definen, según él, a la Web 2.0, son más importantes que las características que se han usado para definir popularmente el concepto -desde las redes sociales al dinamismo en el navegador- que parecen más bien propiedades pasajeras.
  • El control de la información, que nos está llevando del desarrollo de software para aplicaciones al de software para servicios, es el prisma bajo el que se deben examinar las distintas propuestas y acciones recientes en la industria. Así, el reciente lanzamiento de un servicio de búsquedas telefónicas automatizado por parte de Google (el “Google 411”) sería parte del esfuerzo de la empresa por adquirir más información, en este caso acentos y expresiones habladas, con los que alimentar sus propios sistemas de reconocimiento vocal y de lenguaje natural. En este sentido, el CTO de Google confirmó no hace mucho esta visión declarando que el activo más importante de su compañía era el datacenter, y que no eran una empresa de contenidos sino de infraestructura para los contenidos de los demás.

Otras opiniones suyas fueron muy comentadas en su día, como la necesidad de crear un “código de conducta para blogers”, que ha recibido una fuerte contestación.

Vía Wired y O’Reilly radar


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Google y el lenguaje natural

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Hay varias señales que apuntan a que Google está preparando servicios relacionados con el lenguaje natural, un área que a pesar del mucho tiempo y esfuerzo invertido, aún no ha sido capaz de alcanzar un nivel suficientemente satisfactorio para los usuarios finales.
No hace tanto que han presentado su propio producto (en beta, claro) basado en “traducción automática estadística“, pero otras acciones parecen en camino. Ese concepto de traducción estadística saca partido de dos de los mayores activos de Google: una enorme capacidad de proceso agregada de sus colosales data centers, y un volumen de datos igualmente descomunal. Las palabras de Peter Norvig, Director de Investigación de Google, lo expresan perfectamente: “no hacemos mejores algoritmos. Sólo tenemos más datos”.
La traducción estadística de Google se basa pues en la búsqueda de cadenas de texto equivalentes en los idiomas origen y destino a partir de traducciones consideradas fiables (para lo que se están basando en documentos oficiales de la ONU y la Unión Europea). Los resultados empiezan a ser reconocidos, por ejemplo por el prestigioso medio Nature que les asigna un valor cercano al del traductor humano (habiendo probado el servicio, sorprende esta valoración).

Google

No obstante, el resultado de estas inversiones no parece estar dirigido hacia la traducción, sino más bien hacia mejorar su core, las búsquedas, de forma que sea posible atender usando lenguaje natural, al estilo del servicio Chacha, ya mencionado en otro post de este blog, pero sin necesidad de tener personas para atender las peticiones de los usuarios.

Este esfuerzo en favor de la traducción se manifiesta en ofertas de trabajo específicas, anuncios de más idiomas añadidos a sus sistemas de traducción y acciones adicionales menos directas pero igualmente relacionadas. Por ejemplo, Google está financiando actividades relacionadas con el reconocimiento de escritura en Alemania por parte de grupos dedicados a Inteligencia Artificial.
Otra señal de estos movimientos de Google podría ser la puesta en marcha del servicio de búsqueda vocal automática. Para Tim O’Reilly (entre otras cosas, responsable de la acuñación del término “Web 2.0” y del muy discutido “Código del blogger“) hay una clara relación entre este servicio y la adquisición de Tellme por parte de Microsoft, como movimientos hacia la creación de servicios automatizados capaces de usar lenguaje natural. Para O’Reilly, el 411 de Google es por encima de todo un medio para recopilar datos, en este caso frases y acentos, para enriquecer uno de sus mayores activos, los datos, y poder utilizarlos para respaldar sus servicios.

Vía: Dirson, El Navegante, Cnet, y O’Reilly Radar


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