Nuestro hogar y la salud conectada
En el último año varias compañías tradicionalmente dedicadas a la informática y al mundo Internet están dando pasos para ocupar un espacio en lo que podríamos denominar la salud conectada (salud y bienestar + TIC). Nada sorprendente si no fuera porque estas compañías son:
- Google con su Google Health
- Microsoft con su Health Vault
- Intel Personal TeleHealth enfocado especialmente en Home Care
- Cisco con la iniciativa Connected Health
Pero ¿no eran éstas empresas tecnológicas? Todas ellas desarrollan productos y servicios de manera horizontal, es decir, aplicables a casi todos los sectores de la actividad económica empresarial. ¿Qué tiene la sanidad para que decidan desarrollar productos y servicios y crear unidades organizativas específicamente asociadas a la salud? Cuando he preguntado a estas empresas por el motivo me han contestado que su papel de proveedor de tecnología aún siendo importante les va a proporcionar un negocio limitado en este entorno. Estar en el negocio de las TIC aplicadas en salud requiere la creación de un ecosistema de empresas que ayuden a innovar de forma más abierta (de nuevo surge la “open innovation”).
Algunos de los productos que se están desarrollando específicamente para este mercado son el Cisco HealthPresence Pod desarrollado por el Cisco Internet Business Solutions Group (IBSG) y el Mobile Clinical Assistant (MCA) de Intel.
Otro aspecto interesante es la motivación para cambiar la forma de trabajar de estas compañías en este sector pero no en otros (banca, telcos, industria, seguros…) donde siguen actuando de la manera tradicional como proveedores de tecnología. En sanidad se están produciendo una serie de fenómenos que permiten ver un aumento de la intensidad tecnológica del sector:
- Escasez de profesionales sanitarios cualificados
- Costes crecientes de la asistencia sanitaria
- Envejecimiento global e incremento de enfermedades crónicas
Con este panorama podríamos pensar que las grandes empresas del sector TIC deben de estar en el sector sanitario de una manera diferente a como lo han hecho hasta ahora. Al fin y al cabo, si estos cuatro pesos pesados ya lo están haciendo debe de ser porque las perspectivas de negocio se ven en el horizonte.
Sin embargo, me aventuro a proporcionar una hipótesis bien diferente: estas empresas (Google, Microsoft, Intel y Cisco) son estadounidenses y a ese mercado de salud es al que realmente están apuntando cuando cambian su forma de trabajo de proveedor tecnológico a proveedor de soluciones sanitarias. El sistema de salud de Estados Unidos tiene un gravísimo problema de ineficiencia: casi cuarenta millones de personas sin cobertura de ningún tipo (¡casi una España entera!) y coste per capita del sistema de unos $6200 frente a los sistemas de cobertura universal europeos que no llegan a superar los $3500 (ver al respecto este artículo de The Economist). En este contexto, una intensificación en el uso de la tecnología para el sector de la salud y el bienestar puede ser parte de la solución a la situación sanitaria estadounidense y es ahí a donde creo que apunta el cambio de forma de hacer negocios de las empresas tecnológicas citadas.
En Europa compartimos con EEUU los factores antes mencionados de envejecimiento de la población y costes crecientes. Lo que no tenemos es el coste per cápita tan elevado ni las carencias de provisión. Así que el movimiento hacia soluciones verticales de estas cuatro grandes empresas puede verse en clave de un mercado con potencial de liberación de recursos si se baja el coste por persona atendida y la posibilidad de que la tecnología ayude en este camino. Para nosotros, el reto es extender la tecnología en las etapas iniciales y finales de la provisión sanitaria que es donde presenta una mayor capacidad de impacto y menos penetración: información sanitaria y prevención, rehabilitación y cuidados a largo plazo. Esto nos lleva necesariamente a la provisión de servicios en el entorno habitual del paciente, y especialmente en el hogar, y no en instituciones sanitarias.
Las soluciones en este caso son bien diferentes de las planteadas por las cuatro empresas anteriores puesto que estas apuntan más a la accesibilidad de la atención y a la historia clínica en red que genere una continuidad asistencial real. Y quizá no es esto lo que más requiera nuestro entorno sanitario de las tecnologías TIC por la manera de provisión basada en sistemas públicos universales y con una estructura muy consolidada. Google y Microsoft aspiran a ser ese almacén de información clínica que la atomización de la oferta en Estados Unidos no puede ofrecer con facilidad y en bastantes países de Europa si que se da en gran medida (aunque mejorable evidentemente) por el impulso público del sector salud.
Por su dimensión y la fuerza de su innovación hay que seguir los pasos de estos gigantes (los “Giant Steps” de John Coltrane) para no perderse innovaciones que seguro que nos benefician a todos en nuestra vida diaria. Pero una adaptación de estas soluciones al caso concreto de cada sociedad es completamente imprescindible para poder extender la salud a nuestro hogar. Al fin y al cabo es donde deseamos estar y donde más barata va a ser la atención que recibamos.

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