Un mirada a un futuro -no tan- lejano
La planificación es, como otros tantos conceptos de nuestro mundo actual, una heredera de ideas elaboradas por y para los ejércitos. A fin de cuentas, ha sido la guerra la actividad humana que más recursos ha involucrado históricamente, al menos hasta que han aparecido otros desafíos como la carrera espacial, la lucha contra ciertas enfermedades, el conjunto de la evolución de Internet, los esfuerzos en torno al genoma o la energía.
Como muchos ministerios de Defensa, el británico elabora planes y análisis del futuro. Una de las áreas dedicadas a estos fines es el DCDC (Development Concepts And Doctrine Centre), donde además de informes especializados en su “negocio”, desarrollan un programa de Tendencias Estratégicas cuyos resultados, como una parte significativa del trabajo de esta organización, son públicos. Este programa da lugar a un informe (“The DCDC Global Strategic Trends Programme 2007 - 2036“) donde se analizan las principales tendencias globales a 30 años vista, con horizonte en 2036, enfocado a las necesidades del Ministerio de Defensa Británico.
No obstante, este trabajo es un ejercicio extraordinario y enriquecedor de análisis, y el texto en cuestión ofrece una visión muy amplia del mundo del segundo cuarto del siglo XXI. Tal y como dice al hablar del propósito del documento, no se trata de hacer predicciones, ya que el futuro es por naturaleza impredecible, pero sí es una forma de “ensayar” o prepararse para las posibilidades identificadas, estando mejor preparados para darles respuesta si finalmente llegan a producirse.

Lo cierto es que hay áreas más predecibles que otras. La demografía, por ejemplo, pertenece a las primeras ya que sus actores futuros (por ejemplo, los jubilados o los trabajadores de dentro de 30 años) ya están en muchos casos entre nosotros, y salvo catástrofes -éstas sí, completamente impredecibles- sigue una evolución sin bruscos cambios de rumbo. Las condiciones del medio físico y el entorno natural, la economía (crecimiento, materias primas, comercio), la ciencia, la tecnología, … son áreas cuyo grado de impredicibilidad va aumentando hasta llegar a los cambios políticos, donde el grado de incertidumbre es mayor. Es aquí donde la acción de muy pocos pueden suponer cambios dramáticos imposibles de pronosticar (revoluciones, derrocamientos, ascenso de gobernantes, …).
Aunque la lectura del informe es muy recomendable, sobre todo si se tiene interés e inquietudes en este tipo de especulaciones del futuro, vamos a comentar únicamente lo más destacado en lo que hace referencia a las tecnologías que seguimos desde La Cofa.
La ciencia, la tecnología, la innovación y el conocimiento tienen una importante presencia en el documento, hasta el punto de considerarse uno de los cuatro temas claves del desarrollo futuro. Con respecto al conjunto del desarrollo del conocimiento y la innovación, se hacen afirmaciones como estas:
- Se considera que el desarrollo tecnológico seguirá estando liderado por necesidades comerciales y de empresa, dejando sólo ciertos nichos a la iniciativa pública. Posiblemente se siga manteniendo un ritmo alto de desarrollo, lo que dificultará su seguimiento, y su asimilación cultural.
- El acceso a la información y a los especialistas tecnológicos se universalizará, apareciendo nuevos centros geográfico donde se concentre la innovación. La movilidad de las personas dedicadas a la innovación será cada vez mayor, y más compleja. Mantener un secreto será cada vez más difícil.
- Las tecnologías con una mayor grado de avance serán posiblemente: TIC, energía, biotecnología, redes de sensores, ciencia cognitiva, y materiales, sin olvidar el papel como impulsor de la nanotecnología.
- Las tecnologías de informática y comunicaciones (TIC) serán cada vez más ubicuas y equipos y personas estarán más conectados entre sí. La computación cuántica podría suponer un salto enorme en prestaciones.
- La aplicación de las nuevas tecnologías seguirá siendo desigual, reforzando las diferencias entre países y grupos humanos.
- Todo ello hará muy difícil poder hacer predicciones sobre avances concretos y la forma de explotar nuevas tecnologías y conocimientos.
- El volumen de la información aumentará y eso supondrá dificultades cada mayores para su análisis.
- La simulación será cada vez más precisa, compleja, rica y cercana a los procesos que imita, siendo posible el modelado de sistemas biológicos, económicos, sociales o políticos. Tendrá un gran impacto y será una herramienta decisiva en la toma de decisiones.
En un próximo artículo seguiremos analizando las tendencias tecnológicas identificadas en el análisis del DCDC.

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