Panopticlick y la huella 2.0: nuestro navegador va dejando nuestra firma por ahí
Por Jose Enrique López
Sin ánimo de tratar de redefinir el término “huella 2.0″, podemos entenderlo como la serie de pistas que, sobre nosotros mismos, vamos dejando en Internet bajo la forma de cuentas en sites, contenidos que subimos, búsquedas lanzadas, etc. A estas habría que añadir otras menos obvias como las citadas en el post “¿Cómo de anónimos somos realmente?“, que hacen referencia a nuestro historial de navegación y las posibilidades de consulta por parte de terceros que tiene. Esta huella 2.0, recopilada convenientemente, podría llegar a identificarnos, o al menos, podría llegar a ser utilizada para dar respuesta a preguntas sobre nuestra condición, nuestros gustos o nuestra pertenencia a grupos, por poner algunos ejemplos realmente inquietantes. Es decir, un tremendo dolor de cabeza para los que se preocupan de la privacidad en Internet.
Pues bien, hoy presentamos una nueva de estas “pistas”: la “firma única” que se puede extraer de nuestro navegador cuando surfeamos por ahí.
Ciertamente, se podría pensar que el navegador de uno es prácticamente idéntico al de miles y miles de otros usuarios, pero por lo visto no es así cuando nos ponemos a echar un vistazo en la información del sistema operativo que es accesible a través de él, en los plug-ins que lleva instalados, en ciertos datos de configuración públicos y otros datos aparentemente inofensivos, desde el punto de vista de la privacidad, como el tamaño de la pantalla. EFF (una asociación independiente para la protección de los derechos de los usuarios en Internet), tiene un servicio web llamado Panopticlick, que pone de manifiesto que la información que se puede extraer de nuestro navegador, sin necesidad de comprometerlo, ya es suficiente como para que actúe como una firma única allá donde se navegue con él (de ahí a hacer un compendio de nuestros hábitos de navegación hay un paso).
El resultado del test de Panopticlick invita a la reflexión, pues aplicado sobre el navegador del autor de este post ha arrojado la siguiente información:
“Your browser fingerprint appears to be unique among the 597,411 tested so far. Currently, we estimate that your browser has a fingerprint that conveys at least 19.19 bits of identifying information.”
Es decir, que esta gente asegura que la firma de mi navegador ¡es única! entre casi 600.000 que han cotejado, y que mi navegador ofrece alegremente casi 20 bits de información que permiten identificarlo unívocamente.
Esto no es ciencia ficción, pues técnicas similares ya son usadas por empresas de publicidad… ¡y todo eso sin que nuestro navegador esté comprometido! Parece evidente que desabilitar cookies hace mucho tiempo que dejó de ser una medida suficiente, por lo que los navegadores debería empezar a diseñarse para que fueran menos “chivatos”: Da miedo pensar que estos mismos navegadores van a convertirse en verdaderos sistemas operativos cuando empiecen a trabajar en serio sobre aplicaciones Cloud…









