Autor: Salvador Pérez
Hace unos años, cuando empezaba la telefonía móvil, era habitual ver como los operadores de telecomunicaciones regalaban terminales o los ofrecían a un precio muy bajo con el objetivo de que los usuarios utilizaran sus servicios de telecomunicaciones. Ahora parece que ocurre lo contrario, que los fabricantes de terminales son capaces de ofrecer servicios gratuitos, y no solo de comunicación, con el fin de vender más terminales. Parece el mundo al revés.
Un claro ejemplo es el servicio iCloud que Apple presentó el pasado día 6 de Junio en una de sus clásicas keynotes. Bueno, y el servicio iMessage de mensajería presentado el mismo día. O el servicio facetime de videoconferencia presentado hace unos meses. Todo ello gratis y sin salir de Apple. O dicho de otra manera, precisamente por no salir de Apple, ya que todos estos servicios solo podrían ser utilizados por dispositivos de esta marca.
La nube de Apple
La nube de Apple se parece a la nube de Dropbox, por poner un ejemplo no del todo desconocido. En este concepto, la información se almacena en la nube para que pueda ser accesible desde cualquier lugar con conectividad. Pero además, la información se duplica en todos y cada uno de los dispositivos que tienen permiso para acceder al servicio.

De esta forma el acceso a los contenidos es siempre local, lo que hace que la experiencia de uso sea mejor que cuando los contenidos se almacenan en la red. No existen tiempos de espera al inicio y son altamente improbables las interrupciones durante su uso. A cambio, se exige que el terminal disponga de cantidad suficiente de almacenamiento local y capacidad de proceso adecuada.
Pero la cosa va más allá. Apple, además, elimina la necesidad de disponer de un ordenador personal desde el que gestionar la información de los dispositivos portátiles. Hasta ahora, muchas de las funciones de gestión de los dispositivos se realizaban desde el programa iTunes que se ejecutaba en un ordenador personal. Desde él se compraba música y se organizaba la biblioteca musical. O se actualizaba el software que utilizaba el dispositivo portátil. O se gestionaba que contenidos se metían y cuales no en el dispositivo portátil. A partir de iCloud todas estas funciones será posible hacerlas SIN la necesidad de un ordenador que actúe de intermediario. De esta manera el hub de contenidos pasa del ordenador a la nube.
Con este modelo sería posible comprarse un terminal nuevo, de Apple claro, identificarse como usuario de Apple y descargarse el contenido compartido en la nube directamente a través de la red. El proceso se explica en el siguiente video
Y es que a Apple ya se le consideró revolucionario el día que hizo desaparecer las disqueteras de sus ordenadores personales. Y levantó muchos comentarios cuando eliminó el CD de sus Macbook Air. Ahora elimina la necesidad de tener un ordenador personal como lugar central que almacena y cohesiona toda la información digital del hogar.
Con qué tipo de contenidos funciona
Por supuesto con los archivos incluidos música y videos. Mucho se había rumoreado en las últimas semanas con que Apple iba a presentar un servicio de música en streaming del estilo de Spotify. Máxime cuando se habían filtrado informaciones de acuerdos con compañías discográficas. Sin embargo, el tratamiento que se hace a la música no es más que una evolución a la nube de la gestión que iTunes hacía en el ordenador.
El funcionamiento es el siguiente. Por 25 dólares al año, iTunes escanea la librería, reconoce aquellas canciones que tiene en la Store, y las ofrece con una calidad de 256kbps para tenerlas siempre accesibles desde iCloud. Las que no reconoce las sube el resto de la biblioteca musical a la nube como temas desconocidos. A partir de ese momento las compras que se efectúen se descargarán automáticamente en el resto de dispositivos (Apple, por si no queda claro) que posea el usuario. El límite máximo será el de 10 dispositivos.
Este procedimiento de disfusión de las compras funcionaría para otro tipo de adquisiciones. Si se compra algo desde el iPhone (o cualquier equipo iOS), este aparece en el resto de dispositivo sin necesidad de ningún tipo de sincronización o tarea manual. Así de simple.
Mención aparte merece el uso que harían de iCloud las aplicaciones de Apple. Así Safari incluiría un nuevo servicio para el almacenamiento offline de páginas web para su posterior lectura. Información que se alamacenaría en la nube y que estaría disponible en cualquier dispositivo. Algo similar ocurriría con las aplicaciones ofimáticas de Apple (Keynote, Numbers y Pages) que almacenarían los ficheros en la nube y en todos los dispositivos disponibles.
¿Gratis?
Buena parte de estos servicios serán gratis. Así lo ha anunciado a bombo y platillo Steve Jobs. Y añade que no incluirá publicidad porque a los usuarios no les gusta. Bueno, esto no es del todo exacto.
Apple ofrece has 5 gigas para almacenamiento en red. En este espacio se almacenaría principalmente el correo electrónico, el calendario, los ficheros de las aplicaciones y los backups de los dispositivos. En general se trata de información que antes se almacenaba en un ordenador personal y era gestionado por el software iTunes.
Se dispondrá de almacenamiento gratuito ilimitado para todos las compras. Esto incluye la música, las publicaciones y las aplicaciones. En el caso de las música solo se almacenaría un pequeño identificador por cada pieza ya que se reaprovecha el espacio de almacenamiento del tema entre todos los usuarios. Además, para los usuarios estadounidenses, se crea un servicio de escaneado de música para ser almacenada en la nube cuyo coste para el usuario será de 24,99 dólares al año.
Inicialmente, se cree que la sincronización de esta información en el caso de dispositivos portátiles se permitirá sólamente a través de redes WiFi y no se activaría inicialmente la conectividad 3G.
De este modo, iCloud se subvencionaría en parte como un servicio freemium y en parte debido al efecto de compras múltiples de dispositivos de la marca que se podría generar.
Cómo podría afectar al tráfico en la red
En el concepto de nube presentado hasta el momento se descartan los mecanismos de streaming. Eso quiere decir que la mayoría del tráfico sería de tipo “best effort” debido a las actualizaciones de contenidos, que necesitarían de requisitos de prestaciones de la red menores.
Los flujos serán de tipo multicast, “de un dispositivo a la nube y de ahí al resto de dispositivos”. Pero con la particularidad de que se trataría de flujos únicos en su mayor parte, con lo que su cacheado en red aportaría más complicaciones que ventajas. De hecho los dispositivos actúan de caches de los contenidos en red.
En cualquier caso esta estructura genera la necesidad de disponer con conectividad en todos los dispositivos aunque no necesariamente exige una obligación de hacerlo a través de tecnologías móviles. De hecho, como veíamos antes, este proceso de sincronización se hará inicialmente sobre redes WiFi.
Cómo se ven afectados otros servicios / aplicaciones
De entre todos los servicios asociados a la presentación de iCloud, el que más podría afectar a otros agentes sería el servicio de mensajería iMessage. Competiría directamente con soluciones como el popular WhatsApp aunque, a diferencia de este, el servicio e Apple solo podría usarse desde terminales de la compañía. Al igual que WhatsApp, iMessage compite con los servicios de mensajería de los operadores de telecomunicaciones. Para estos últimos, más que la amenaza que es mayor en el caso de WhatsApp, el riesgo es el poder prescriptor que suelen tener las aplicaciones de Apple.
Pero este no es el único caso ya que muchos servicios populares en la actualidad serían reemplazados por soluciones de Apple. Hablaríamos de servicios de “lectura diferida” como Instapaper o ReadItLater que son muy populares en la actualidad. O servicios de gestión de tareas online donde empresas como Remember The Milk están triunfando. Solo por mencionar algunos ejemplos de servicios populares.
Y por supuesto los servicios de almacenamiento de datos en la nube con Dropbox a la cabeza. La desventaja de Apple es su falta de universalidad en un mundo de soluciones multifabricante.
El fin del ordenador
Lo que queda después de todo esto es la pérdida de importancia del ordenador que hasta ahora constituye el centro neurálgico de nuestra vida digital. Como este proceso siga así, en 2020 igual el desuso hace que se nos olvide la palabra “ordenador”