Estados Unidos ha sido y es referente en cuanto al desarrollo de Internet en el mundo. Pero si acudimos a los indicadores relacionados con la banda ancha su posición dista bastante de los puestos de cabeza (se encuentra en el puesto 15) en una caída que empezó en 2001.
Penetración de usuarios de Internet y de banda ancha (mundo, por regiones). ITU 2007

Los nórdicos Dinamarca, Holanda e Islandia, encabezan la lista en cuanto a líneas por cada 100 habitantes según datos de la OCDE y aunque en penetración de usuarios de Internet los estadounidenses se encuentren a la cabeza, tanto la media de la UE-15 como las grandes economías asiáticas adelantan a la media norteamericana de penetración de usuarios en banda ancha.
Líneas de banda ancha (20 países más avanzados de la OCDE). 2007

Recientemente en el marco de ITIF Forum (Information Technology and Innovation Foundation), un think tank cuya misión es formular y promover políticas públicas para avanzar en la innovación tecnológica y en la productividad se presentó un estudio especial titulado “Explaining International Broadband Leadership” en el que sus autores trataban de encontrar lo puntos clave de dicha desviación de EE.UU. y apuntaban las posibles vías de solución.
Según el estudio, en el desarrollo de la banda ancha de un país intervienen muchos factores. Por ejemplo, el hecho de que el 50% de los sur-coreanos vivan en apartamentos en grandes edificios hace que sea significativamente más barato desplegar la banda ancha en estos lugares, que en Estados Unidos donde la mayoría de las familias viven en casas cercanas a la ciudad pero fuera de los núcleos urbanos. Asimismo, el hecho de que EE.UU. tenga las mayores longitudes de bucle hace que sea más caro el despliegue de banda ancha de buena calidad a bajo coste. Por lo que un modelo válido en un país puede no serlo en otro. Lo que sí parece útil es analizar las buenas prácticas que llevan a cabo otras naciones en materia de banda ancha, particularmente en programas individuales e iniciativas para impulsar el despliegue y la demanda.
Así pues para incentivar el desarrollo de la banda ancha se puede, o bien tirar de la oferta o de la demanda, o de las dos.
Se puede tirar de la oferta a través de incentivos: para los operadores desplegar redes de banda ancha es caro y sobretodo en entornos rurales. Muchos países han decidido incrementar el suministro de banda ancha más allá de lo que provee el mercado. Así las principales naciones en penetración de banda ancha usan incentivos para impulsar su despliegue. Por ejemplo, en Suecia el gobierno proporciona subvenciones para impulsar el despliegue, particularmente en las áreas rurales, a lo que destinó un total de más de 800 millones de dólares.
Se puede desarrollar la oferta a través de la competición: muchos defensores de la banda ancha creen que el éxito de ésta en Europa, especialmente en Francia, se debe en gran medida a las regulaciones en desagregación, y reivindican que EE.UU. adopte políticas de desagregación para motivar la competición intramodal. Tienen razón en el sentido de que la competición es importante para el éxito de la banda ancha, pero pasan por alto varias claves. Primero, la competición intermodal entre redes físicas separadas (por ejemplo, entre servicios DSL y servicios por cable módem) también puede propiciar el éxito de la banda ancha. Segundo, la competición intramodal no es la panacea. Ciertos países de la UE con regímenes de desagregación similares a los de Francia, como Italia y España, están por debajo de EE.UU. en cuanto a adopción de esta tecnología. Además, muchos de los países de la UE adoptaron regulaciones de desagregación porque a penas tenían competición intermodal en banda ancha – en parte porque las regulaciones en cable limitaban las inversiones en servicios de cable módem. Aunque las políticas de desagregación proactivas debían haber impulsado la adopción de servicios DSL en muchos países, las políticas de desagregación agresivas, particularmente las de redes de próxima-generación (fibra y cable de alta velocidad), corren el riesgo de limitar las inversiones para ambos, titulares y competidores en estas redes, y puede dar como resultado una velocidad modesta en sus bucles.
Se puede desarrollar la demanda con la subvención de dispositivos, el desarrollo de servicios y educación: dado que solo las dos terceras partes de los americanos tienen PC en el hogar, incluso las más robustas políticas de suministro no producirían un uso universal de la banda ancha. Otros países han tenido más en cuenta la demanda. El gobierno sueco subvencionó las compras de PCs con reducciones de impuestos para compañías que dieran PCs a sus empleados para uso privado, y como resultado, casi el 90% de los suecos tienen acceso a Internet en el hogar mediante un PC. Asimismo el objetivo de la Agency for Digital Opportunity and Promotion Korea de Corea del Sur es promover la alfabetización digital y el acceso a los ordenadores, mediante programas de entrenamiento y un sistema de compras a un precio reducido.
En un próximo artículo se resumirán las propuestas de este foro para incentivar el desarrollo de la banda ancha.